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Las Tendencias Sobre la Fabricación Textil que Debes Conocer

EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA TEXTIL

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ACTUALIDAD DE LA FABRICACIÓN TEXTIL


 

     La industria textil fue una de las primeras en desarrollarse, sus inicios fueron en Europa, específicamente en Gran Bretaña en el siglo XVIII, pero más tarde se extendería a toda Europa. En un principio se elaboraban tejidos a partir de la lana y el algodón. La industrialización textil, significó el paso progresivo de una producción muy artesanal mediante herramientas simples, a la producción en grandes fábricas con multitud de telares, que funcionaban con energía hidráulica o máquinas de vapor.

 

La industria textil chilena tiene sus orígenes en el trabajo telar de los pueblos indígenas. Durante el siglo XIX y comienzos del XX comenzaron a desarrollarse pequeñas industrias textiles que tendrían su apogeo a mediados del siglo, siendo significativo, el aporte de trabajadores extranjeros.


 

UN POCO DE HISTORIA


 

     Tradicionalmente y desde tiempos remotos, los pueblos originarios de nuestro país produjeron textiles elaborados con lanas, teñidas con hierbas silvestres, para confeccionar sus prendas de vestir y textiles para el hogar. Posteriormente, con la llegada de los conquistadores se introdujeron nuevas técnicas de hilado y tejido, además de nuevas fibras, surgiendo una industria textil artesanal dedicada a la producción de paños, frazadas y alfombras. Normalmente los resultados no eran de muy buena calidad, razón por la cual se procedió a importar telas y ropas desde España.

 

Durante el periodo republicano, en nuestro país se desarrolló un activo comercio de importación de productos textiles provenientes de distintas industrias europeas. Estas manufacturas colmaron el mercado nacional de paños y telas de lana, de algodón y de seda, lo cual posibilitó un aumento en la oferta de trajes, vestidos y prendas de vestir, todos artículos confeccionados por sastres, modistas, costureras, bordadoras y sombrereros. 

 

Si bien, por una parte, estas importaciones textiles contribuyeron con parte de los tejidos que vistieron a la población chilena, por otra parte, constituyeron un freno para la expansión de una industria textil nacional durante el siglo XIX. Durante este periodo, solo se desarrollaron pequeñas fábricas textiles, siendo la más importante de estas la Fábrica de Paños Bellavista de Tomé.



Luego, a comienzos del siglo XX, se produjo una notable expansión de la industria del vestuario y del calzado nacional. Cientos de talleres y fábricas elaboraban todo tipo de indumentarias, facilitando de este modo el surgimiento de un nuevo proletariado industrial femenino. No obstante, como la mayoría de las telas y paños seguían siendo importados desde Europa, se continuaba postergando el desarrollo de una industria textil nacional. Situación que cambiaría, luego de la Gran Depresión de 1930, tras esta crisis financiera, la economía nacional se volvería proteccionista y buscó fomentar el crecimiento mediante una industrialización por sustitución de importaciones. Dichas medidas fueron lideradas por la Corporación de Fomento a la Producción.

 

Ciertamente, las nuevas políticas económicas impulsaron la expansión de una industria textil moderna. Surgieron así fábricas textiles en manos de inmigrantes extranjeros, especialmente de origen árabe e italiano, como por ejemplo Yarur Manufacturas Chilenas de Algodón, Manufacturas Sumar, Caffarena y Molleto hermanos, entre otras. A la producción masiva de paños y telas de lana y algodón, se sumaron las nuevas fibras sintéticas de rayón y nylon. Asociada a esta industria, también se establecieron empresas dedicadas a la fabricación de botones, cierres, medias y calcetines. A fines de la década de 1960 la industria textil y del vestuario logró abastecer el 95% de la demanda nacional.

 

A partir de 1975 la nueva política liberal desmanteló el régimen proteccionista que había facilitado el desarrollo de la industria textil nacional, obligando a este sector a enfrentarse a la dura competencia externa de los mercados mundiales. El impacto de estas políticas económicas sobre la industria textil y del vestuario fue de enormes proporciones. Gran parte de las fábricas textiles debieron cerrar sus puertas y sus empresarios se vieron presionados a transformase en importadores textiles y de vestuario, para poder hacer frente al mercado nacional e internacional. De esta forma, el futuro de la industria textil nacional estuvo ligado a su capacidad de competir en los nuevos mercados globalizados.




EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA TEXTIL


     Actualmente, el gran avance de la tecnología ha ayudado a la industria textil a la transformación de fibras naturales como el algodón, el lino o la lana y ha ido incorporando tejidos sintéticos como el poliéster, la poliamida, etc. Gracias a dicho avance se han simplificado mucho las tareas de transporte de materiales y el avance de estudios para la especialización del diseño de los tejidos.

 

A nivel nacional, dicho sector es uno de los mayores contribuyentes en cuanto a exportaciones e importaciones, además, gracias a la apertura de los mercados, la tendencia va en aumento.



 


LA TECNOLOGÍA COMO FACTOR DE DESARROLLO DE LA INDUSTRIA TEXTIL


 

     La tecnología, sin duda ha contribuido con el desarrollo de la industria y en la actualidad se realizan estudios significativos en esta área; innovaciones como telas ultra eficientes, aplicaciones de última generación y estrategias de venta digital, son aplicables gracias al avance tecnológico.


 

Entre algunos avances tecnológicos, podemos mencionar:


 

Telas inteligentes: Los textiles inteligentes constituye uno de los avances más importantes, esto se debe a que los nuevos desarrollos textiles prestan gran rendimiento. Es por ello, que los textiles con filtros UV, antibacteriales, repelentes, y las prendas biodegradables, son usados en todo tipo de estilos; jeanswear, casual, beachwear, activewear, lo cual hace evidente que las empresas se están inclinando cada vez más por los tejidos funcionales.

 

Impresión 3D: La impresión 3D es una tecnología que todavía no ha terminado de incorporarse del todo al sector, pero de momento, este sistema se ha empezado a utilizar en ámbitos concretos, como el sector de la construcción. Tenemos piezas para maquinaria, la fabricación de suelas de zapatillas deportivas o incluso de gafas. El sistema se basa en la producción de productos mediante la construcción de capas a partir de un plano tridimensional digital. Esto ayuda a diseñar y a elaborar piezas de indumentaria personalizadas o incluso calzado a través de una impresora 3D.


 

Comercio electrónico: Las transacciones por Internet actualmente representan más del 5% del PIB en diversos países, por lo que las empresas de este sector deben prestar atención al marketing digital, canales de distribución, soluciones de realidad virtual (RV) y aumentada, desarrollos web, herramientas en la nube, etc.

 

 

Nuevas materias primas: La ciencia también tiene mucho que ver, haciendo una analogía de la tela de araña, las fibras artificiales que ofrecen mayor resistencia y durabilidad, con flexibilidad y ligereza son cada vez más solicitados. Es por ello, que se hace urgente que aumente la fabricación de nuevas fibras de alto rendimiento hechas con polímeros, carbono e incluso que puedan ofrecer soluciones para reciclar residuos.

 

En este punto también entran las llamadas prendas inteligentes, por ejemplo, para mejorar los trajes de los bomberos o prendas para fines médicos, solo por mencionar algunos, capaces de detectar, actuar y comunicar. Aquí los wearables y smart clothes, tienen un gran campo de acción y se unen con soluciones como el Internet de las Cosas (IoT), el análisis de datos (Big Data) o la Inteligencia Artificial, entre otras.

 

No cabe duda de que la funcionalidad de las telas, actualmente, va más allá de proteger el cuerpo y verse bonita. Los avances de los fabricantes de toda la industria, no dejan de ofrecer al mercado productos cada vez más tecnológicos que, seguramente, abrirán nuevas líneas de negocio.


 

La moda sostenible: La tendencia que más toma fuerza es la de reutilizar las prendas. Las grandes marcas ya incorporaron programas para que los usuarios puedan entregar su ropa vieja a cambio de bonos y en algunos casos, para hacer nuevas piezas de ropa a partir de las usad

 

Personalización: Los clientes quieren cosas específicas, que se adapten a sus gustos y que puedan experimentar, antes de hacer la compra.

 

Tecnologías inmersivas: Como la Realidad Virtual y Aumentada permiten que los usuarios vean y prueben cómo se verían con determinada prenda, si está mejor en algún color o a un tamaño determinado. En otros casos se aprovecha el potencial de los asistentes de voz como Alexa, que se convierten en asesores de moda.



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Fuente: memoriachilena.gob.cl

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